Jornadas por la Memoria, La Verdad y la Justicia 2024

Día por la Memoria, la Verdad y la Justicia-24 de marzo 2024

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Objetivos del Proyecto

  • Conmemorar el día por la Memoria, la Verdad y la Justicia revalorizando el valor de la democracia.
  • Construir colectivamente una jornada de reflexión y análisis crítico de la historia reciente.
  • Desarrollar actividades conjuntas con las diferentes carreras del IFDC-VM.

Fecha: 25 y 26/03/24

Profesores responsables: Verónica Moreyra, Paula Pérez y Juan Pablo Corsiglia.

La conmemoración del día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es una de las actividades históricas del IFDC-VM. Esto es así porque quienes somos responsables de la formación de formadores consideramos fundamental la defensa de la democracia, la justicia y el bienestar común apelando a la memoria como herramienta imprescindible  para la construcción de una identidad.

La identidad es una construcción imaginaria, síntesis de múltiples tiempos y espacios, que en un esfuerzo creador de sentido convoca a una unidad, en general ilusoria, pero que nos permite la certeza de que somos parte de un nosotros. Esto implica la coexistencia, disputa e  interrelación entre las diferentes discursividades que hacen parte de la vida social y política de las y los sujetos.

En consonancia, el concepto de memoria ocupa un espacio fundamental, ante todo porque su ejercicio supone una construcción, una narración que no está clausurada, y por tal razón podemos hablar de una memoria en producción. Ahora bien, si la memoria se produce, es fundamental considerar cómo se produce, quiénes, desde qué lugar, con qué objetivo. Esto vuelve al ejercicio de la memoria materia de debate, pues al ocurrir desde un aquí y ahora, se construye como discurso político que es a su vez puesta en ejercicio de infinitas pugnas de sentidos.

En nuestro país, las diferentes narrativas producidas por el Estado desde la vuelta a la democracia (octubre-diciembre 1983) se han visto atravesadas por el rol de la última dictadura militar en la sociedad argentina. Podemos afirmar -tal vez como hipótesis- que la dictadura militar (1976-1983) constituye un hito en torno a la historia política reciente, de tal manera que los fenómenos históricamente posteriores de forma recurrente remiten a ese trágico período histórico que se evidencia como herida abierta. En tal dirección se puede concebir al binomio democracia-dictadura como un juego de opuestos que se manifiesta como un lenguaje constitutivo de la historia reciente, y que da sentido a las experiencias y elaboraciones de la vida democrática.

Por esto, entendemos que es necesario asumir una tarea política responsable con la educación ciudadana y tal como señalan Caramés y D´Iorios (2016) en el prólogo a Los espantos. Estética y posdictadura:

Enfrentar lo que queda de la dictadura, lo queda de la derrota política, económica y social, es, en este sentido, enfrentar la postdictadura, las consecuencias económicas y existenciales de la derrota más sonora y profunda del pueblo, o de las formas de vida populares. (…) Pensar contra el conservadurismo y contra  el progresismo es pensar contra los límites de la imaginación estético-política dominante. (Silvia Schwarzböck , 2016, p. 15)

En este sentido, podemos señalar que si bien una primera relación desde el Estado, dominada por las políticas neoliberales y de justificación histórica, que pervivieron desde 1983, por prácticamente 20 años, comenzaron a revertirse con los procesos sociales que se iniciaron en el ciclo 2001-2003. Desde ese momento, las reivindicaciones de justicia social y la carnadura de las políticas de Estado, incorporaron a la memoria en la reconstrucción de los lazos sociales y de los sentidos políticos como un eje transversal que organizó las demandas populares.

Hoy nos encontramos ante un nuevo desafío, y es posible entrever que la manifiesta decepción de vastos sectores sociales que ven atacadas sus expectativas y que no han encontrado respuestas en los valores democráticos, pone en crisis y disloca los sentidos acerca del valor de la democracia como aquella forma de gobernabilidad que posibilita el ejercicio de las libertades individuales y colectivas.

Con pesar asistimos a la revitalización de discursos enfrentados a los valores que la sociedad ha construido y defendido, pero con optimismo histórico comprendemos  que debemos identificarlos, asumirlos y enfrentarlos con las propias herramientas que  precisamente hemos elaborado a lo largo de los años. A esta democracia en riesgo, a este evidente agotamiento de la categoría, tenemos el deber de dotarla de nuevos sentidos que la revitalicen y la ubiquen a la altura de los tiempos venideros. La reformulación de la categoría democracia, ante la evidencia de una alteración en su significación aglutinante,  se vuelve prácticamente un proyecto social que implica, ¿por qué no decirlo?, un proyecto de “supervivencia democrática” que nos demanda una tarea de resignificación. En esta dirección, el rol de la memoria -y de la educación- se vuelve fundamental, pues el ataque  a la democracia como forma de gobernanza en libertad, es un ataque pleno a la sociedad en que vivimos.

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